La aparición del ángel y el sudor de sangre
«Y se le apareció un ángel, confortándole, –cuenta San Lucas–. Y puesto en agonía oraba más prolijamente.
«Y se le apareció un ángel, confortándole, –cuenta San Lucas–. Y puesto en agonía oraba más prolijamente.
Y le sobrevino un sudor, como gotas de sangre que caían hasta la tierra».
¡Un ángel confortando al Señor de los hombres y de los ángeles! ¡Qué desamparo y qué angustia la que supone este hecho en la sagrada humanidad de Jesús!.
En cuanto al sudor de sangre, es fenómeno natural, comprobado muchas veces en circunstancias menos trágicas que las que rodeaban al Señor.