Aunque igual en sustancia, esta segunda petición recalca principalmente la resignación en la divina voluntad.
Ha desaparecido la petición directa de que le libre de la Pasión y de la muerte, y queda demostrada la conformidad con la voluntad divina.
Otra vez vuelve a sus discípulos, y otra vez los encuentra dormidos. Sus ojos estaban cargados, no sólo de sueño, sino de tristeza.
Esta vez, acaso, ni los despertó. Ni antes, ni ahora, los discípulos supieron qué responderle.
Dejándoles, pues, se volvió a su oración, repitiendo por tercera vez las mismas palabras.